¿Qué es la videncia?

La videncia, también conocida como adivinación, es la habilidad de predecir hechos futuros, bien por uno mismo, bien mediante la ayuda de elementos como naipes, la palma de la mano, o incluso en los posos del café o de alguna otra infusión.

Encontrar una vidente buena no siempre es fácil. Aunque se trata de una cualidad innata en muchos casos, en otros puede ser aprendida de expertos; sin embargo, son muchos los casos que se cuentan de gente que quiere aprovecharse de esta cualidad, obteniendo un beneficio económico de manera ilegítima.

Aunque ya hicimos un repaso sobre qué es el tarot, lo cierto es que la cartomancia, o la adivinación mediante el uso de naipes, es sólo uno de los modos de videncia que existen, si bien es de los más conocidos socialmente. Sin embargo, por la antigüedad de la creencia en la adivinación, las diferentes formas de conocer el futuro son muy variadas y tienen su origen en las comunidades más antiguas.

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El oráculo o la observación de los fenómenos meteorológicos como el aire o la lluvia son comunes ya en la Grecia clásica, y los documentos referentes a esta época hablan de la importancia de la videncia para la sociedad griega.

Lo cierto es que la mayoría de culturas han ido desarrollando sus propias prácticas de adivinación, siempre en base a un don heredado de manera innata o controlado gracias a través de la práctica que grupos iniciáticos enseñaban.

 

¿Cómo se desarrolla la videncia?

Cuando la videncia se lleva a cabo mediante el uso de elementos, ésta es más fácil de desarrollar ya que consiste en una lectura de dicho elemento. Sin embargo, será necesaria la ayuda de un buen guía espiritual, experto en el tipo de adivinación que queramos desarrollar.

Cuando nos referimos a la predicción de hechos futuros por uno mismo, estamos hablando del desarrollo de una sensibilidad especial que, para algunos expertos, sólo está presente en algunas personas. Otros, sin embargo, hablan de que la videncia es un don con el que todos nacemos, pero que se va perdiendo con el tiempo a medida que vamos creciendo. Este es el motivo por el que se entiende que los niños tienen una habilidad especial, y hablan de amigos invisibles o seres que pueden asustarlos.

Tanto si es un don presente sólo en algunas personas, tanto si aparece en todos los niños, el trabajo del desarrollo de la videncia debe empezar por el fomento de la visión periférica.

En nuestra cultura se ha dado una gran importancia a la visión focal, centrada en un objeto, perdiendo la capacidad de visión lateral. Sin embargo, el desarrollo de la visión periférica permitirá captar las energías ambientales.

 

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